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jueves, 1 de diciembre de 2016

Actinomicosis





¿Qué es?

La actinomicosis es una patología infecciosa, de carácter crónico y no contagioso, cuyo agente patógeno es la bacteria Actinomyces israelli. Se trata de una enfermedad poco frecuente en los seres humanos. Se da de forma esporádica al rededor de todo el mundo, y la franja de edad en la que es más frecuente va de los 15 a los 35 años. Aunque la zona más común es la cara y el cuello, esta infección puede darse en el abdomen y en el tórax. 


La bacteria

La Actinomyces israelli es una bacteria anaerobia que está presente en nuestro organismo, concretamente en nariz y garganta, sin causar ningún tipo de complcación. Sin embargo, cuando se produce una lesión en la cara o cuello, esta puede entrar en el tejido facial, lo que desencadena la infección. 
Al penetrar en el tejido , se produce un absceso que da lugar a un abultamiento de color rojo, que suele darse en la zona mandibular. Este absceso termina por formar un conducto sinusal supurante a través de la piel. 




¿Cuánto dura el periodo de incubación?
Este varía mucho de un caso a otro, desde años en casos de formación de colonias en la cavidad bucal a semanas o meses tras una lesión y penetración de la bacteria en los tejidos. 

Síntomas
El síntoma característico es la formación de la protuberancia a nivel mandibular, acompañada de fiebre, dolor, pérdida de peso y úlceras (estas últimas se dan sobre todo en la Actinomyces pulmonar).









Tratamiento
Para el tratamiento de esta enfermedad se utilizan antibióticos, ya que es sensible a la penicilina. También puede ser requerido el drenaje o extirpación de la lesión. 



miércoles, 30 de noviembre de 2016

Impétigo

¿Qué es?
El impétigo o piodermitis es una enfermedad de carácter infeccioso causada por bacterias, que afecta a la piel y que se da mayoritariamente en niños. 
Se diferencia en infección primaria o secundaria según el desencadenante de la infección. Cuando la infección es provocada por un ataque directo a la piel, se considera primaria. Cuando se produce a raíz de otras enfermedades de la piel, se considera secundaria. 


¿Qué lo provoca?


Por lo general, esta enfermedad está causada por la streptococcus pyogenes y la staphylococcus aureus, siendo la primera la causa más usual. 

Estas bacterias podemos encontrarlas tanto en la piel como en la nariz. Estas atraviesan nuestra piel a través de lesiones, provocando la infección, que se traduce en enrojecimiento de la piel, inflamación y formación de ampollas. 



¿Cómo se contagia?


Las bacterias, al estar presentes en la mucosa nasal y en la garganta de los pacientes, pueden ser transmitidas de una persona a otra al entrar en contacto directo con mucosa de la nariz, o con las lesiones. El contagio es mucho más frecuente en personas que han desarrollado la enfermedad. Aquellas personas que son portadoras de la bacteria pero se mantienen asintomáticas, prácticamente no transmiten la infección. 


¿Cuáles son sus síntomas?


La manifestación clínica más característica son las ampollas. Estas, cuando se rompen, dan lugar a costras. Es más usual que el lugar de aparición de estas vesículas sean las zonas que no se cubren con la ropa (extremidades, cara y orejas). 


Según la naturaleza de las lesiones, podemos clasificar el impétigo en bulloso y no bulloso. 





El impétigo no bulloso se inicia con la aparición de una pápula de color rojo que da lugar a una ampolla. Estas ampollas se rompen de manera sencilla, y la sustancia que albergan dentro se seca muy rápido, formando una costra de un color característico (melicérica) que, por lo general, provoca picor  y escozor. 
Este tipo de impétigo, por lo general, afecta a cara y extremidades,  y se cura sin dejar 
marcas. 



El impétigo bulloso es una variante del síndrome de piel escaldada. En este caso, las ampollas aumentan de tamaño, y cuando se rompen, en vez de formar costras secas, dejan unas costras de color amarillo y que producen exudado. 




















¿Cómo se diagnostica?

Aunque, por lo general, este se diagnostica mediante una examinación cutánea, en algunas situaciones es necesario tomar una muestra para hacer un cultivo de las bacterias presentes en la piel, y así determinar la causa de las lesiones. 


¿Cómo se trata?


El tratamiento, por lo general, suele ser la administración de antibióticos, bien de aplicación cutánea, o bien antibióticos sistémicos de administración oral. Este debe acompañarse de una higiene diaria de las lesiones con algún tipo de desinfectante. 

En ocasiones, el tratamiento es simplemente la desinfección de las lesiones hasta que la infección desaparece. 

Cabe destacar que, si no se trata, pueden aparecer complicaciones, tales como la propagación a otras zonas del cuerpo, la aparición de cicatrices e incluso la nefritis. 


    viernes, 25 de noviembre de 2016

    Vaginosis bacteriana



    ¿Qué es?
    La vaginosis bacteriana es una enfermedad infecciosa que afecta, como su nombre bien indica, al tracto vaginal. Es la infección vaginal más común. 

    ¿Cuáles son sus causas?
    Está causada por el aumento de la flora bacteriana anaeróbica vaginal.  Estas bacterias anaeróbicas se encuentran normalmente en la vagina, pero en pequeñas cantidades. 
    La vaginosis tiene lugar cuando se produce un desequilibrio en el nivel de estas bacterias, y su numero aumenta de forma excesiva. Como consecuencia a este aumento, el porcentaje de la bacteria Lactobacilli ( bacteria protectora, que mantiene el equilibrio de los niveles de microorganismos vaginales) disminuye. Al disminuir y no ser capaz de llevar a cabo su función, se produce una infección. 
    Las causas exactas del crecimiento de las bacterias anaerobias son desconocida. Se ha encontrado algún tipo de relación entre el mantener relaciones sexuales con diferentes parejas  y la VB . 
    Sin embargo, esta también pueden darse en mujeres que no son sexualmente activas. 

    ¿Cuáles son los síntomas?
    El síntoma más frecuente es la secreción de un flujo abundante de color blanco homogéneo, con un olor similar al del pescado. 
    Este olor puede intensificarse tras mantener relaciones sexuales sin protección, ya que el olor se hace más fuerte al unirse el esperma con las secreciones vaginales, o antes de que se produzca la menstruación. 
    Además, también puede aprecer escozor o picor en la vagina. 
    Cabe destacar que muchas mujeres que padecen esta patología, a menudo se mantienen asintomáticas 

    ¿Cómo se diagnostica?
    El diagnóstico se lleva a cabo, en primer lugar, a través del raspado con un hisopo del flujo vaginal. Se analiza la muestra, para determinar el pH del flujo. Si este se encuentra por debajo de 4'5, es probable que exista vaginosis bacteriana. 
    En segundo lugar, se observa la muestra en el microscopio en busca de la lactobacilli. Se padece vaginosis bacteriana si esta no aparece, y en su lugar, aparece un número elevado de la bacteria perjudicial revistiendo las células vaginales.





    ¿Cómo se trata?



    Hoy en día, el tratamiento más habitual es la administración de antibióticos. Estos pueden administrarse de manera oral (en pastillas,  vaginal (cremas, geles u óvulos) o la combinación de ambos. Las dosis dependen según las características de la infección, de la persona, la tolerancia y los resultados obtenidos.  

    Cabe destacar, que en el algunos casos, la infección desaparece sola, sin ser necesario tratamiento. 





    ¿Cuáles son las posibles complicaciones? 

    Esta enfermedad aumenta la probabilidad de padecer enfermedad inflamatoria pélvica, o una infeccion secundaria a una operación vaginal o del útero. 
    Además, esta puede incrementar la probabilidad de que aparezcan complicaciones durante el embarazo.